Dentro de la fraternidad, las relaciones entre hermanos ministros y hermanos súbditos constituyen el test de nuestra madurez vocacional. Unos y otros partimos del principio del amor de minoridad, vivi­ríamos en la mentira si en el fondo siguiésemos pensando con catego­rías sociojurídicas, preocupados por nuestras respectivas competen­cias, en actitud defensiva. Servimos a la misma vida y regla desde el mismo espíritu de obediencia, que nos lleva a lavarnos los pies los unos a los otros.