La vocación no se inventa. Dios tienes poder y capacidad de comunicación para hacerse comprender y dejarse notar en la intervención más sagrada en la historia de una persona. Una garantía, dentro de todo el contexto vocacional, de que es Dios quien llama es que las mediaciones eclesiales juzguen la idoneidad de la persona y el pueblo de Dios testifique la rectitud del candidato.

Es importante creer en la persona, pero es importante también que la naturaleza no esté tan herida que sea muy difícil mantenerse en la práctica de los consejos evangélicos. Así, se debe leer como providencia los hechos vividos o acontecidos, para discernir la capacidad de consagrar la vida. La historia de cada uno es una referencia iluminadora.

¿Qué Palabra de Dios encuentro en la historia de mi vida?

¿Te dejas iluminar con la Palabra y con el discernimiento espiritual de algún acompañante?