Mi intención al escribiros en este momento crucial es tratar de ayudar a disipar los miedos y la ansiedad. Para aquellos de nosotros que vivimos en países que hasta la fecha están desproporcionadamente afectados, deseo animarlos a que permanezcáis fuertes en la fe. Para aquellos que viven en países que experimentan menos infecciones, permaneced vigilantes en todo. Durante este tiempo litúrgico especial de la Cuaresma, los creyentes cristianos estamos invitados a acompañar a Jesús, recordando las grandes luchas y crisis a las que se enfrentó, recordando también su muerte en la Cruz como un sacrificio de amor puro.

Pero ni el sufrimiento ni la muerte tuvieron la última palabra sobre su vida, ni deberían tenerla sobre nuestras vidas. La esperanza que ofrece el evento de la resurrección y los actos diarios de justicia, misericordia y amor debería inspirarnos a mirar más allá de todo temor, de toda ansiedad, y percibir la presencia de Jesús que continúa dirigiéndonos las mismas palabras que dijo sus amigos y discípulos amados: «¡No tengáis miedo! Yo estoy con vosotros hasta el fin de los tiempos». Fr. Michael A. Perry, OFM (Ministro General y Siervo)

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