El Ramadán es en particular un mes en el que ustedes alimentan a los hambrientos en sehri (sehri)‘Ifṭār, y das limosna (zakah) a los pobres. Estos actos de justicia (ṣaliḥāt), nos instan a hacer lo mismo. Durante este mes y durante todo el año, preguntémonos si tenemos hambre y sed del Dios vivo (Allāh al-Ḥayy) podemos ser especialmente atentos a aquellos que en el mundo tienen hambre y sed de comida y bebida. Comprometámonos a trabajar juntos para alimentar a los hambrientos en las comunidades y en los países que compartimos como hermanos y hermanas y eliminemos las causas políticas, económicas y ambientales del hambre en el mundo. Puesto que el Señor es el más generoso (al-Karīm), seamos generosos con todos aquellos con quienes compartimos el aliento de Dios.

Junto con los frailes franciscanos en el mundo, les deseamos un santo Ramadán. ¡Ramadán Mubarak! ¡Ramadán Kareem!