Mejor es para la salud del mundo y de la religión un padre de familia que trabaja afanosamente, o una madre que vive plenamente su vida de mujer, que un campamento de ociosos en torno a un Cristo vacío de sentido… Sí, el Evangelio es realista. Por eso insiste en que no sabemos el día ni la hora; no hay más hora que ésta, con su peso de realidad concreta. Jesús está en el anverso de la realidad.