El Señor me dio de esta manera, a mi el hermano Francisco, el comenzar a hacer penitencia; en efecto, como estaba en pecados, me parecía muy  amargo ver leprosos. Y el Señor mismo me condujo en medio de ellos, y practiqué con ellos la misericordia. Y, al separarme de los mismos, aquello que me parecía amargo, se me torno en dulzura de alma y del cuerpo; y después de esto, permanecí un poco de tiempo y salí del siglo.    (Testamento San Francisco)


El “Señor me dio”,…”El Señor me condujo”…expresiones que son constantes en el Testamento. Al final de sus días, después de idas y venidas, percibe la vida como don recibido. Como Gracias consumada: Todo ha sido Gracia y todo ha comenzado por iniciativa misericordiosa de Dios.