San Junípero Serra nació el 24 de noviembre de 1713 en Petra, Mallorca (España) y a los 16 años se hizo fraile franciscano. En 1749, junto a otros veinte misioneros franciscanos, se embarcó en Cádiz con destino a México donde pasó nueve años predicando y ayudando como misionero a los indígenas de la zona, de los cuales llegó a aprender su lengua.

El hecho de su presencia, y la presencia de sus hermanos de hábito, supuso la garantía de un respeto hacia aquellos pueblos que se estaban conquistando militarmente para favorecer una cultura, una religión, y el que se respetasen sus derechos básicos.

El revisionismo actual de su figura «Es como si hoy un soriano se pusiera a culpar a los romanos de todos sus males cada vez que pasa delante de un monumento clásico. Es decir, como si la historia se hubiera detenido para siempre cuando Escipión destruyó Numancia», compara con humor Fernando García de Cortázar, sacerdote e historiador galardonado con el Premio Nacional de Historia 2008,  catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Deusto y director de la Fundación Vocento.