En la Misa de clausura del sínodo sobre los jóvenes el Papa Francisco expuso tres pasos para el camino de la fe: “escuchar, hacerse prójimo y testimoniar”.

Escuchar

¡Qué importante es para nosotros escuchar la vida! Los hijos del Padre celestial escuchan a sus hermanos: no las murmuraciones inútiles, sino las necesidades del prójimo. Escuchar con amor, con paciencia, como hace Dios con nosotros”.

Hacerse prójimo

 “Estamos llamados a realizar la obra de Dios al modo de Dios, en la proximidad: unidos a él, en comunión entre nosotros, cercanos a nuestros hermanos”. “Proximidad: aquí está el secreto para transmitir el corazón de la fe, no un aspecto secundario”.

Hacerse prójimos es “llevar la novedad de Dios a la vida del hermano, es el antídoto contra la tentación de las recetas preparadas”. Así, “cuando por amor a él también nosotros nos hacemos prójimos, nos convertimos en portadores de nueva vida“, sin ser “maestros de todos ni expertos de lo sagrado”, sino en “testigos del amor que salva”.

Testimoniar

“No es cristiano esperar que los hermanos que están en busca llamen a nuestras puerta, tendremos que ir donde están ellos, no llevándonos a nosotros mismos, sino a Jesús”.