El Hijo de Dios se ha hecho para nosotras camino, que con la palabra y el ejemplo nos mostró y enseñó nuestro bienaventurado padre Francisco, verdadero amante e imitador suyo. (Santa Clara de Asís)

Me sé a Cristo pobre y crucificado y eso me basta hermano.      (San Francisco de Asís)

Dios ha manifestado su máximo poder en la máxima impotencia de la cruz. La ló­gica evangélica es locura para al mundo. El drama se verifica cuando hacemos nuestra la mentalidad del mundo: cuando pensamos que nuestra fecundidad deriva solamente de nuestros esfuerzos; cuando pensamos que las cosas solo pueden ir bien cuando hay una plena organización; cuando todo es seguro y eficiente; cuando el resultado es proporcionado a nuestra obra.

Nuestra dignidad y grandeza está en la confianza que Dios manifiesta en nosotros. En el fondo esta es la fe: creer que Dios cree en nosotros. Cuando reconocemos este don, Dios hace crecer la fuerza de su Paz y de su Bien.

Gracias Francisco por mostrarnos nuestra vocación!