“Hágase tu voluntad” es mi mantra esta semana. La felicidad se nutre de entrega, con profunda humildad y con intensa alegría a lo que me sucede en este preciso momento. Abandonar la queja. Renunciar al juicio. Y hacer lo que ahora me toca hacer. Si tengo que seguir como estoy, lo hago; si tengo que cambiar algo, lo cambio. Pero siempre con alegría. Hacer lo que me toca hacer. Estar donde me toca estar. Ser lo que me toca ser. Con alegría, sin la soberbia pretensión de tener que acertar… con humildad.