La hermana Thea Bowman era nieta de una esclava, defensora de la justicia racial y la primera mujer afroamericana en dirigirse a la conferencia de obispos de los Estados Unidos. Hace dos años se abrió su causa de canonización.

Nació en 1937 en Bertha Bowman en la ciudad de Yazoo, Mississippi, y fue hija de un abogado y de una profesora, quienes la criaron como protestante hasta que a los  nueve años Thea pasó al catolicismo.

A los 15 años, ingresó al noviciado de la orden de las hermanas franciscanas FSPA. Era la primera y única hermana negra de la comunidad en La Crosse, Wisconsin.

Cuando comenzó a enseñar en una escuela primaria católica en La Crosse, Thea les enseñó a los niños sobre la diversidad racial y la importancia del amor.

A medida que el movimiento de derechos civiles creció en los años siguientes, Thea trabajó para promover la justicia racial ayudando a establecer la Conferencia Nacional de Hermanas Negras y abogó por una mayor representación de los estadounidenses de origen africano en el liderazgo de la Iglesia. Asimismo, trabajó por fomentar más encuentros entre católicos blancos y no blancos y por la integración en la liturgia de música de diferentes orígenes culturales.

En 1989, la religiosa pronunció un discurso en la reunión de primavera de la Conferencia de Obispos de Estados Unidos, que posteriormente se volvió famoso. Thea señaló: “¿Qué significa ser negro y católico? Significa que llevo lo que soy, mi ser negro. Llevo toda mi historia, mis tradiciones, mi experiencia, mi cultura, mi canción y danza afroamericana y mis gestos y movimientos, y la educación, la predicación, la curación y la responsabilidad como un regalo para la Iglesia”.

Thea Bowman falleció el 30 de marzo de 1990. En el 2018, la Diócesis de Jackson abrió su causa de canonización. Después de su muerte, el impacto de la religiosa continúa con escuelas que llevan su nombre, eventos y memoriales creados y celebrados en su honor y al menos 40 libros que mencionan su historia e influencia.