En Africa hay un sencillo cuento que dice: “Desde el cielo, Dios sostiene a cada persona mediante una cuerda muy fina. Cuando pecas, cortas esa cuerda. Entonces el buen Dios repara la cuerda haciéndole un nudo, con lo que te acerca un poco más a El. Cada pecado que cometes, cortas una y otra vez la cuerda y Dios, con un nuevo nudo en ella, te va acercando cada vez más a El”.