La funcionalidad es una tentación de la vida apostólica, de la vida de servicio. Es una de las tentaciones más grandes. Es la perversión de convertirse en grandes empresarios del apostolado, y no en hombres y mujeres al servicio de la Iglesia y de los demás. Es una tentación para los propios consagrados. (…) La razón de ser de la vida consagrada está más allá de lo que hace. Se proyecta en lo que hace, pero, en verdad, es más importante lo que es en sí misma que lo que hace. Solo se entiende la vida consagrada desde categorías evangélicas.

(Papa Francisco)