“Nada mejor que el martirio puede simbolizar la manera propia del cristiano de participar en la historia de salvación de la humanidad. Los mártires construyen el Reino de Dios, siembran cristianos para el futuro, son la verdadera gloria de la Iglesia y nuestra esperanza. Un testimonio así está llamado a no perderse ni siquiera en medio de la tormenta. No pocas veces el mar de la vida nos reserva una tempestad, pero de las olas existenciales nos llega un signo inesperado de salvación: María, la Madre del Señor, asombrada, en silencio, mira al Hijo inocente crucificado que llena de sentido la vida y la salvación de los hombres.”

Papa Francisco a los frailes en Siria.