Porque todos somos tentados por el cansancio y el camino es cuesta arriba… exámenes mal hechos, dificultades en el trabajo, relaciones humanas que se complican… Entonces es el tiempo abonado para la rendición. «Ya no puedo más» «qué forma de perder el tiempo…» «yo no valgo para esto…» Un rosario de autocríticas y lamentos me viene a los labios y al corazón.

                Cuando la vida se haga dura, cuando me pesen las situaciones, cuando me aceche el fracaso, todavía puedo volverme y descansar en El.

Hijo,
no te rindas,
por favor, no cedas.
Aunque el frío queme.
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños.
Porque cada día es un comienzo nuevo,
porque ésta es la hora y el mejor momento,
porque no estás solo,
porque Yo te quiero.

Mario Benedetti