En Lamsai los hermanos tenemos un centro de oración y de vida fraterna para los propios hermanos, así como una residencia para enfermos terminales de SIDA que además supone una puerta de diálogo con el mundo budista. El Hno. Paulo Cezar Magalhaes Borges, de la fraternidad del Hospicio Santa Clara nos cuenta:

“Es un verdadero privilegio poder trabajar en el hospicio Santa Clara en Tailandia desde el inicio del 2002. En este tiempo la relación cotidiana con los enfermos terminales de SIDA nos ha impactado profundamente y me gusta considerar cada una de las experiencias vividas como una “gota”, que, al igual que los millones de gotas que forman el océano, es necesaria para formar el todo. Es como el Evangelio: si lo vivimos con fe, podemos experimentar la gracia de Dios en cada momento de nuestra vida.

 Somos instrumentos de Dios, llamados a recorrer el mismo camino del Poverello de Asís; a través de su vida de hombre pobre, habló a los últimos de su tiempo, en particular a los abandonados, como los leprosos. Cuando fijó su mirada en ellos, Francisco se olvidó de sí mismo y fue  capaz de abrazar a los marginados de la sociedad de su época.

 El hospicio Santa Clara es un lugar de paz, optimismo, amor y salud. Para trabajar aquí uno necesita olvidarse de sí, hay que sacrificarse por el bien del otro, en particular por los enfermos terminales de SIDA”.