La Iglesia de Venezuela y del mundo se alegra por la próxima beatificación de uno de sus hijos más célebres. Se trata del terciario franciscano, José Gregorio Hernández Cisneros, nacido el 26 de octubre de 1864 en Isnotú (Venezuela), y fallecido en 1919 en Caracas tras un accidente de coche a la edad de 54 años. José fue el primero de seis hermanos. Se graduó en medicina en Caracas y profundizó sus estudios en París, Berlín, Madrid, Nueva York. Se convirtió en profesor universitario y científico. Una fe viva lo acompañaba siempre, para él la medicina era una misión, sobre todo para los más necesitados.

Es conocido como el «médico de los pobres». Vivió la espiritualidad de San Francisco a la manera laical como Terciario Franciscano, reconociendo el rostro de Jesús en cada enfermo. Trató a los pacientes con valentía durante la epidemia de fiebre española. El 29 de junio de 1919, mientras iba a la farmacia a comprar medicinas para una anciana, y murió diciendo: «¡Oh, Virgen Santa!».