¿Yo franciscano?

Has descubierto que no es sobrevivir lo que importa, sino VIVIR. En tu interior hay una batalla permanente. ¿Por qué te resulta tan difícil ser como el resto? ¿Por qué no dejas esos vuelos a los otros? ¿Por qué…? Hay muchos porqués que te tienen aprisionado.

Sin embargo, a pesar de que estas voces te hacen mucho daño, notas que una fuerza interior te grita que un mun­do viejo ha quedado atrás; que perteneces al mundo de los soñadores que prefieren dejar de comer, antes que de volar. Has descubierto que tu mundo…, tu interior…, ya es otro, y que todo comienza a tener otro sentido…

Lo importante es vivir. Esta es tu única ambición. Vivir para poder ser libre de todo: solamente seguir la voz que te impulsa a volar más y más. 

“Quiso volar igual que las gaviotas libre en el aire,

por el aire libre

y los demás dijeron: pobre idiota,

no sabe que volar es imposible.

Mas extendió las alas hacia el cielo

y poco a poco fue ganando altura

y los demás quedaron en el suelo guardando la cordura.

y construyó castillos en el aire,

a pleno sol, con nubes de algodón

en un lugar a donde nunca nadie

pudo llegar usando la razón”.

(A. Cortez)

Como se disipa la niebla de la mañana, así se ilu­minan las noches del alma.

El que elige amar y decirlo con su vida aprenderá que “la vocación no es cuestión de evidencia sino de amor”, de un amor; Jesús siempre buscado.

 Hay que tomar una decisión: dis­ponernos a realizar un cambio interior que nos abra a la alegría del Evangelio. Busca, confía, espera y ama…

 “Los designios de Dios para vosotros son designios de paz y no de des­gracia. Él quiere ofreceros un porvenir y una es­peranza”.