Comienza de nuevo la rutina, la rutina de todos los días… lo cotidiano y lo habitual. Se acabó la sorpresa del regalo y los encuentros esperados… (algunos). Y aquí surgen propósitos y qué se yo qué cosas!: quitar kilos en el gimnasio…dejar de fumar… necesito un horizonte hecho de cosas hacia las que quiero caminar.

Un horizonte que me lance hacia el futuro, hecho de proyectos, planes, propósitos… Lo que me gustaría que ocurra, lo que quiero que sea mi vida, y la de otros, lo que me gusta imaginar de aquí al próximo año. Necesito pararme y saber que hay preguntas que me llevan lejos; Qué es lo que busco, porqué y para qué?.

Y, al mirar al frente de este nuevo año ya iniciado, también está Dios, llamándome … esperándome…en esta nueva oportunidad hecha de cosas cotidianas.

“Yo en persona iré caminando para llevarte al descanso. 

Replicó Moisés: Si no vienes en persona, no nos hagas salir de aquí.” (Ex 33,14-15)