En ocasiones, uno no sabe por dónde avanzar y se pregunta cómo saber la voluntad de Dios. Es voz de Dios si…
- Si me va liberando de cosas, de mi egoísmo, de mí mismo; si rompe mis planes, como se los cambió a María de Nazaret…, es voz de Dios.
- Si no me saca de este mundo, pero me hace estar en él como levadura, sal, luz…, es voz de Dios.
- Si me invita a acercarme, a estar y a sentir a los más pobres, a dar vida, alegría, esperanza, plenitud, sentido…, es voz de Dios.
- Si no tiene nada que ver con los anuncios televisivos, si no es para hacerme más famoso, ni me va a dar más dinero y poder, ni lo que me ofrece lo pueden robar los ladrones, ni carcomer la polilla, ni devaluar las caídas de la bolsa…, es voz de Dios.
- Si no me llena de palabras para avasallarme, sino que en ocasiones calla y hace silencio invitándome a la reflexión, a la búsqueda humilde y a la oración paciente…, es voz de Dios.