Un transeúnte se detuvo un día ante una cantera en la que trabajaban tres compañeros.
Preguntó al primero:
- ¿Qué haces, amigo?
Y este respondió sin alzar la cabeza:
- Me gano el pan.
Preguntó al segundo:
- ¿Qué haces, amigo?
Y el obrero, acariciando el cincel con el que trabajaba, dijo:
- Ya lo ves, estoy tallando una hermosa piedra.
Finalmente preguntó al tercero:
- ¿Qué haces, amigo?
Y el hombre, alzando hacia él los ojos llenos de alegría dijo:
- Estamos edificando una catedral.
Y con la satisfacción de quien hace algo realmente importante fue describiendo como si ya la viera como sería la futura catedral.
A qué dedicas tus horas; a ganarte la vida…; a tallar una piedra… o edificas una catedral? La cuestión no está en lo que hacemos sino en el sentido profundo…en el por qué profundo de lo que hacemos.