Hemos peregrinado en Asís tras las huellas de Francisco y Clara para conocer lo que el Señor está empeñado en decirnos hoy a nosotros; hombres y mujeres del siglo XXI.
Han sido días de descanso o mejor de cansarnos de diferente manera; hemos callejeado por Asís, esas calles testigos mudos de los albores del franciscanismo, hemos celebrado en la Porciuncula y orado en San Damián, hemos subido a la Verna y nos hemos adentrado en las cuevas de Carcceri, y finalmente hemos descansado junto a Clara en el protomonasterio y con Francisco junto a su sepulcro lleno de luz. Gracias a todos los que nos hemos acompañado mutuamente en este camino: Pilar, M. Angeles, Manuel, Rosario, Angela, Jose Agustín, Isabel, M. Pilar…
“Toca seguir caminando,
acoger al peregrino,
relatar tu historia,
escuchar la suya,
aliviar tristezas,
compartir mesa y vino.
Toca seguir caminando
con los ojos abiertos,
para descubrir al Dios vivo
que nos sale al encuentro
hecho amigo, pan y palabra.
En marcha, pues… “
(Jose M.R. Olaizola,sj)