En el librito “Sabiduría de un Pobre” Fray León le dice a Francisco que tener el corazón limpio es no tener nada que reprocharse. A lo que Francisco le contesta que por ese camino siempre va a tener qué reprocharse. El verdadero camino es mirar a Dios y gozarse en Él, adorarlo. Que sólo entonces dejamos de mirarnos y de preocuparnos por nosotros mismos.

“Venid a mí los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré”.

(Cta Asís 110)