“Creer en la Resurrección no equivale a cultivar optimismo en la esperanza de un final feliz. Creer en la Resurrección significa testimoniar con la propia vida que en este mundo la Vida Nueva de Jesús ha quebrantado el dominio universal de la muerte; que su Libertad ha triunfado; que su Camino lleva a la Vida… Significa tomar partido por la vida dondequiera que la vida sea lesionada, ultrajada, destruida. Significa arrancar a la muerte cotidiana su aguijón por medio del mejoramiento estructural de las condiciones de la vida. Anunciar el prometido Reino de Amor, Reino de Libertad, infundiendo a los hombres esperanza, fuerza, arrojo, para que la muerte no tenga entre nosotros la última palabra.”  (Hans Küng)