“En San Damián Francisco se ha encontrado con el Cristo pobre y crucificado. Desde Espoleto se había derrumbado su antiguo afán por construir su identidad buscando su propia gloria. Comenzaba un camino lento, por el que va siendo conducido a lo opuesto: en vez de la gloria, el oprobio de pedir limosna; en vez de riqueza, pobreza; en vez de alabanzas, compartir el desprecio de los leprosos; en vez del placer de la seguridad egoísta, el gozo de la misericordia sanadora. Parece imposible que se pueda basar ahí la propia identidad. ¡Pero precisamente eso es lo que ha hecho Jesús, el Hijo de Dios! ”

(La experiencia cristiana de Francisco de Asís; Angel M Fernández de Pinedo; Edt Arántzazu; Col Hermano Francisco 45; pp.87)