¿Qué puede aportar la espiritualidad franciscana en esta crisis?

 Luz, sentido, esperanza cierta… Se está hablando mucho de que después de esto nada va ser igual, nadie va a ser igual. El ídolo de nuestras vidas, de nuestra sociedad del bienestar, del crecimiento ilimitado…resultaba tener los pies de barro. Se ha caído con el “bichito”. Y todos nos hemos sentido tremendamente vulnerables. Y el miedo nos ha congelado el corazón Necesitamos como Francisco, tras el revolcón de Spoletto, luz, sentido…,levantar la mirada a Dios. Sentirlo como el “todo bien”, “sumo bien”…,” que ilumina las tinieblas de nuestro corazón”.

Aceptación gozosa de la minoridad… Sentir…, lo que hemos sentido estos días. Que somos poca cosa, vulnerables. No super… no sé qué. Criaturas. Que todo lo recibimos de El. Y alabar “Loado”…

Sentido de fraternidad. ¿Dónde está tu hermano? Ver al otro como hermano. Y cambiar la cultura del descarte por la cultura de los cuidados. Cuidarnos unos a otros. Esta temporada todos hemos mendigado el abrazo que no nos podíamos dar.

Verdadera alegría. La de saber que Dios es “toda nuestra riqueza y satisfacción”. (Revista Arantzazu – Mayo 2020)