“Mírate cada día en el espejo de la pobreza, la humildad y la caridad de Cristo, y observa en Él tu rostro.” (Santa Clara de Asís)

Siempre me pareció

exagerado cuando decían

de ti “el otro Cristo”

pero ahora comprendo

tu acento único

en la aproximación

a su Buena Nueva.

Me gusta más

la imagen del espejo

y su reflejo

que Clara

tejió con el boceto

de tu locura de amor.

Le seguiste al pie

de la letra

sin dejar de ser libre

y abierto a una nueva senda

siempre fiel

a tu Iglesia peregrina.

La cercanía fraterna

fue tu gran obsesión

junto a la pobreza

que olvida lujos y privilegios

como advertiste centrándote

en la vida

del Maestro.

Quisiste eso

en el centro de la comunidad

como eje existencial

y fe a comunicar

siendo menores.

(Toño Mtnez. Un rato en la cripta de la gran Basílica de Asís)