La regla y la vida de los hermanos menores es ésta: guardar el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo viviendo en obediencia, sin nada propio y en castidad. El hermano Francisco promete obediencia y reverencia al señor papa Honorio y a sus sucesores canónicamente elegidos y a la Iglesia romana. (2R1)

Nuestro programa es creer y guardar el santo Evangelio de nuestro señor Jesucristo, viviendo su mensaje, su modo de ser y actuar, sus opciones mesiánicas de amor en pobreza, minoridad y obediencia. Queremos “seguir sus huellas”, identificándonos con su amor al Padre y a los hombres hasta el extremo.

El Evangelio lo recibimos de la Iglesia y lo vivimos en comunión eclesial. Por esto prometemos obedecer, antes de separarnos de nuestros hermanos, especialmente de quienes están al servicio de la unidad, el Papa, los obispos y al sucesor de nuestro hermano Francisco.